¿Puedes responder esto, creyente? ¿Puedes hallar alguna razón por la que andas tan a menudo enlutado, en lugar de regocijarte? ¿Por qué ceder a sombríos presentimientos? ¿Quién te dijo que la noche nunca terminaría en día? ¿Quién te dijo que el mar de las pruebas bajaría hasta dejar solo largas leguas del lodo de una pobreza horrible? ¿Quién te dijo que el invierno de tu descontento iría de escarcha en escarcha, de nieve, y hielo, y granizo, a nieve más profunda, y a una tempestad aún más recia de desesperación? ¿No sabes que el día sigue a la noche, que la marea sube tras la bajada, que la primavera y el verano siguen al invierno? ¡Espera, pues! ¡Espera siempre! Porque Dios no te falla.
¿No sabes que tu Dios te ama en medio de todo esto? Los montes, cuando están ocultos en la oscuridad, son tan reales como de día; y el amor de Dios es tan verdadero para ti ahora como en tus momentos más luminosos. Ningún padre reprende siempre; tu Padre celestial odia la vara tanto como tú. Solo se digna usarla por aquella razón que debería hacerte dispuesto a recibirla, a saber: que obra tu bien eterno. Todavía subirás la escala de Jacob con los ángeles, y contemplarás a Aquel que está sentado en la cima, tu Dios del pacto. Todavía, entre los esplendores de la eternidad, olvidarás las pruebas del tiempo, o solo las recordarás para bendecir al Dios que te condujo a través de ellas y obró mediante ellas tu bien eterno.
Ven, canta en medio de la tribulación. Regocíjate aun mientras pasas por el horno. Haz florecer el desierto como la rosa. Haz resonar el yermo con tus júbilos, porque estas ligeras afliciones pronto habrán pasado, y entonces: «para siempre con el Señor», tu dicha jamás menguará.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: July 21 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.