¡Así que es inútil preocuparse! Una persona de baja estatura no puede, por más ansiedad que tenga, hacerse crecer ni un solo centímetro. ¿Por qué, entonces, debería desperdiciar su energía y consumir su vida deseando ser más alta?
Uno se preocupa porque es demasiado bajo; otro, porque es demasiado alto; uno, porque es demasiado delgado; otro, porque es demasiado gordo; uno, porque tiene un pie cojo; otro, porque tiene un lunar en el rostro. ¡Ninguna cantidad de aflicción cambiará ninguna de estas cosas!
Las personas también se preocupan por sus circunstancias. Son pobres y tienen que trabajar arduamente. Sufren troubles, pérdidas y decepciones que provienen de causas completamente fuera de su control. Encuentran dificultades en su entorno que no pueden superar. Hay condiciones difíciles en su vida que no pueden cambiar.
Ahora bien, ¿por qué deberían preocuparse por estas cosas? ¿Acaso la preocupación hará que las cosas mejoren? ¿Podrá el descontento… curar el ojo ciego, o quitar el lunar feo, o dar salud al cuerpo enfermo?
¿Podrá el desasosiego hacer… que el trabajo pesado sea más liviano; o que las cargas sean más fáciles; o que los problemas sean menos?
¿Podrá la ansiedad… mantener alejado el invierno, o impedir que se levante la tormenta, o poner carbón en el sótano, o poner pan en la despensa, o conseguir ropa para los niños?
Aun la razón humana demuestra la inutilidad de la preocupación, ya que no ayuda en nada y solo desperdicia las fuerzas de uno y lo incapacita para dar lo mejor de sí.
El evangelio cristiano va más allá, y dice que incluso las cosas difíciles y los obstáculos son bendiciones —si los enfrentamos con el espíritu adecuado. Son peldaños que elevan nuestros pies hacia lo alto; experiencias disciplinarias en las cuales crecemos.
Así aprendemos que debemos aceptar en silencio y con fe la vida tal como nos llega —sin preocuparnos por nada, y cambiando las condiciones difíciles por otras más fáciles si podemos. Y si no podemos —entonces debemos usarlas como medios para crecer y avanzar.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Useless Worries
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.