Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Una lección de confianza aprendida de las aves del cielo

El cuidado de Dios alcanza incluso a las aves, y con mayor razón a sus hijos redimidos, que llevan su imagen y le pertenecen como un Padre amoroso.

¿Debemos acaso sacar la conclusión de que, puesto que las aves ni siembran ni siegan, tampoco nosotros debemos esforzarnos por proveer para nuestras propias necesidades? ¡No! Si no hiciéramos nada para ganarnos nuestro propio pan, pronto moriríamos de hambre. Dios no nos alimenta como alimenta a las aves. Nos ha concedido capacidades mediante las cuales podemos proveer para nuestras necesidades; nos alimenta, no trayéndonos el pan, sino capacitándonos para sembrar, segar y guardar en graneros. Dios en ninguna parte aprueba esa "confianza" que se sienta ociosamente a esperar que la cuiden. Los bebés, los enfermos y los incapacitados, y todos los que no pueden esforzarse, pueden vivir como las aves y esperar ser atendidos. Pero las personas sanas, con mentes activas y manos fuertes, lo pasarán muy mal si intentan vivir al modo de las aves.

El sentido de la ilustración se encuentra en otra parte. El cuidado de Dios se extiende incluso a las aves. Hay dos razones, entonces, por las que con mayor certeza se extenderá a su pueblo redimido. Primero, ellos son mejores que las aves. Las aves no tienen alma, no llevan la imagen divina, no tienen naturaleza espiritual, no pueden adorar ni servir voluntariamente a Dios, ni poseen una vida futura e inmortal.

El Dios que cuida de un pequeño pájaro sin alma, con seguridad cuidará mucho más atentamente de su hijo pensante, inmortal y semejante a Dios.

La otra razón es que Dios es nuestro Padre. Él es el creador y proveedor de las aves, pero no su Padre. Ciertamente un padre hará más por sus hijos que por sus gallinas. Ciertamente una madre prestará más atención a su bebé que a su canario. ¿No proveerá nuestro Padre celestial con mayor certeza y ternura para sus hijos que para sus aves? Así, de las aves obtenemos una lección de confianza. Cada pequeña ave posada en su rama, o cantando su dulce canción, debiera conducirnos a una confianza renovada en el cuidado de nuestro amable y bondadoso Padre celestial.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: A Lesson of Trust

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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