El cristiano anciano

Promesas que sostienen al cristiano que declina

El cristiano que se acerca a la eternidad no debe entregarse a temores inútiles, pues las promesas de Dios sostienen con ternura a quien llega al fin de la vida.

«Por larga experiencia he conocido

tu soberano poder para salvar;

a tu mandato me atrevo a bajar

¡seguro hasta la sepultura!

«Cuando yazca sepultado en el polvo,

mi carne será tu cuidado;

estos miembros marchitos en ti confío,

para que los levantes fuertes y hermosos.»

Lector, ¿te acercas a un mundo eterno? ¿Ha comenzado ya la muerte su obra? ¿Aumentan tus dolencias?

Quizá no te cuentas entre aquellos que así ejercitan la fe en la promesa divina; sino que, dominado por la incredulidad y abrumado por el cuidado, haces de tus últimos días tus días más sombríos.

Pero si eres cristiano, ¿por qué abrigar temores innecesarios? ¿Por qué añadir a las dolencias de la vejez los dolores de la ansiedad y las miserias de la impaciencia?

Recuerda cuán abundante aliento se ofrece para sostén de la edad que declina. Ese Dios gracioso, que ha adaptado su sagrada Palabra a todo estado y condición de la vida, no se ha olvidado de quienes sienten las tristezas de un cuerpo doliente y están en los confines de la tumba y de un mundo eterno. ¡Cuán alentadoras, cuán apropiadas son sus promesas para tales personas!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Buck

Título original: The Aged Christian — parte 7

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Buck, publicado originalmente en Grace Gems.

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