El que se talla su propia porción, rara vez se labra una buena parte para sí. Los espíritus obstinados que intentan controlar su propia providencia invaden la prerrogativa de Dios y le arrancan la obra de las manos. Por tanto, no es de extrañar que Él convierta su sabiduría en locura.
Es asunto de Dios regular la providencia; y cuando intentamos hacerlo, no provocamos sino confusión y problemas. No sólo el que se talla a sí mismo obtiene una porción miserable, sino que con frecuencia se corta los dedos y echa a perder sus vestiduras al derramar el contenido del plato.
Israel entró en Canaán sin dificultad cuando el Señor iba delante guiando el camino. Pero cuando el pueblo se atrevió a subir por su cuenta, atrajo sobre sí la derrota.
Así también, nunca es bueno correr delante de la nube ni quedarse detrás de ella. En cualquiera de los dos casos podemos esperar caer bajo nubes de otra índole, que oscurecerán nuestro camino y nublarán nuestra paz.
¿No podemos confiar al Señor lo que es asunto suyo?
¿Podemos acaso completar su sabiduría infalible, o mejorar su bondad infinita?
¿No tenemos bastante con ocuparnos de obedecer sinceramente a nuestro Señor?
¿Estamos ya cansados de ser sus discípulos y seguidores?
¿Queremos ser los gobernantes del universo?
¿Por qué nos esforzamos por alcanzar cosas demasiado sublimes para nosotros, entrometiéndonos en esferas que pertenecen sólo a Dios?
Alma mía, estates quieta: Dios está al timón, y es bien capaz de pilotar la nave. ¡Quita tu mano del timón! Abájate, incredulidad: ¿qué tienes que hacer tú mientras Dios mismo provee para su pueblo?
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Do we want to be rulers of the universe?
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.