Meditaciones santas para cada día

Rechazar la cruz es perder la corona

Una meditación sobre el llamado de Cristo a la negación propia y a tomar la cruz, recordando que quien rehúsa el sufrimiento por Cristo se priva de la corona eterna.

"Si alguno quiere venir en pos de mí—niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame." Mateo 16:24

Nuestro Señor y Salvador afirma con claridad que el discipulado implica la negación de uno mismo. Quien aspire a seguir las huellas de Cristo—debe estar dispuesto a tomar su cruz. No fue por un camino de fácil deleite por donde anduvo el Salvador—y todo aquel que quiera seguirle debe estar resuelto . . . a resistir el yo y el pecado, a aceptar el desprecio del mundo, y a tomar cualquier cruz que pudiera hallarse en el camino de la obediencia y el servicio.

Quienes consultan habitualmente su propia comodidad, quienes complacen al yo pecaminoso y no quieren tomar una cruz por Cristo—no son sus verdaderos discípulos. ¡Al rechazar la cruz—perderán la corona!

Ciertamente, el recuerdo de la cruz que Jesús llevó por nosotros, y en la cual sangró y murió para redimirnos de la maldición de la ley y de todas las temibles consecuencias del pecado—debería llevarnos con alegría a tomar cualquier cruz que se nos llame a llevar por Él.

Jesús, mi cruz he tomado, Todo lo dejo por seguirte. Desnudo, despreciado, abandonado, ¡Tú solo desde hoy mi porción serás!

Vete, pues, fama y tesoro terrenal; Vengan desgracia, oprobio y dolor. En tu servicio, el dolor es placer, ¡Con tu favor, la pérdida es ganancia!

A ti te he llamado Abba, Padre, En ti he reposado mi corazón. Rugirán las tempestades, se reunirán las nubes; ¡Todo ha de obrar para mi bien!

Pronto concluirá mi misión terrenal, Pronto pasarán mis días de peregrino. La esperanza se trocará en gozosa realidad, ¡La fe en visión, y la oración en alabanza!

~ Henry Lyte

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: Rejecting the cross—they will lose the crown!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

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