Meditaciones santas para cada día

Yo soy de mi Amado, y Él es mío

El creyente halla su gozo supremo al reclamar a Cristo como suyo y saber que Cristo también lo reclama como suyo, en respuesta a su amor redentor.

«¡Yo soy de mi Amado, y mi Amado es mío!» Cantares 6:3

El Señor Jesucristo no es solamente el Hijo amado del Padre: Él es también el Salvador amado del creyente.

Jesús es el objeto del amor adorante del cristiano, así como de su entera confianza.

Lo ama porque Él dio su vida para redimirlo. También lo ama por lo que Él es en sí mismo. Lo ama por sus glorias personales y por la excelencia de su carácter:

«Cuanta hermosura humana hay —toda la divina, en Su Amado se congregan y resplandecen!»

Él es para él el principal entre diez mil, y «todo él codiciable». Lo que especialmente le procura satisfacción es que puede reclamar a Cristo como suyo, ¡y que Cristo también lo reclama como suyo! Su gozo es supremo cuando, con plena seguridad, puede decir: «¡Yo soy de mi Amado, y Él es mío!»

Todo creyente que recibe de corazón a Cristo como su Salvador, como su Sustituto y como su Señor y Maestro, y que se entrega a Él sin reservas, tiene pleno derecho a reclamar a Cristo como suyo, y a saber también que él es de Cristo.

«¡Oh! ¡Yo soy de mi Amado, y mi Amado es mío! Él banquetea a un pobre y vil pecador, ¡con amor y gracia divina!»

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: I am my Beloved's—and my Beloved is mine!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

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