MIÉRCOLES POR LA MAÑANA.
Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso, que eras, y eres, y que has de venir: a Ti claman a gran voz todos los ángeles, los cielos y todas las potestades que en ellos habitan. Por Tu Espíritu, afina nuestros corazones y almas para elevar el himno de adoración. Querubines y serafines cubren sus rostros mientras Te adoran. ¡En qué profunda humillación y vergüenza deberíamos hundirnos nosotros, pobres pecadores! Nos humillamos. Pero aun así, en el nombre de Jesús, nos atrevemos a levantar los ojos. Óyenos y bendícenos por Su causa, con toda bendición enriquecedora. Santifica este día, cuyo umbral se nos permite ahora cruzar.
Deseamos fervientemente, a lo largo de sus horas, manifestar Tu amor. Danos poder para mostrar a todos los que nos rodean que no somos nuestros, sino Tu heredad adquirida. Que nunca olvidemos que fuimos comprados por la preciosa sangre del Cordero redentor. Capacítanos para vivir sin reservas para Ti. Que podamos magnificar Tu nombre, proclamar a gritos Tu alabanza y avanzar el reino de la justicia y la verdadera santidad. Vigorízanos para dar fruto abundante, digno de nuestro sublime llamamiento y de Tu maravillosa bondad hacia nosotros.
Aparte de Tu amado Hijo, no somos nada y nada podemos. Abandonados a nosotros mismos, nuestros deseos decaen, nuestros corazones vuelven a la frialdad, nuestras manos caen, nuestros esfuerzos se marchitan como flor marchita. Pero no nos dejes, humildemente Te rogamos.
Envíanos apoyo infalible desde Tu santuario. Cementa e intensifica nuestra unidad con nuestro amado Señor. La rama no puede llevar fruto si no permanece en la vid. Tampoco podemos nosotros, si no estamos injertados en Él. Que permanezcamos más estrechamente en Él. Que nuestra fe se adhiera a Él de manera más inamovible. Que nuestro amor se enlace alrededor de Él con más fuerza. Que seamos totalmente uno con Él. Que Él sea totalmente uno con nosotros. Que Su Espíritu nos penetre perfectamente y se entremezcle con cada fibra de nuestro ser interior. Que cada latido de nuestros corazones sea Cristo.
Entrelazados con Cristo, el verdadero fundamento, que seamos edificados como piedras vivas, casa espiritual, sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Ti por medio de Él. Empodéranos así para avanzar en toda verdadera piedad, hasta que la piedra final de nuestra salvación sea colocada con gritos de: «¡Gracia, gracia a ella!»
Nos regocijamos de ser verdaderos miembros de Su cuerpo místico. Lo adoramos como nuestra Cabeza gloriosa. Ayúdanos a crecer en Él en todo; de quien todo el cuerpo, bien unido y compactado por lo que cada coyuntura suministra, según la actividad propia de cada parte, realiza el aumento del cuerpo, edificándose a sí mismo en amor.
Así podremos promover Tu reino en la tierra y apresurar el tiempo en que Tu voluntad reine sin rival y suprema. Deseamos estar siempre ocupados en algún propósito distinto de interés espiritual. Haz gozosos nuestros pies para buscar las moradas de la ignorancia y el vicio, a fin de que seamos ministros del bien. Derrama en nuestros labios las palabras adecuadas de consejo y súplica. Que en cada oportunidad seamos diligentes en sembrar la buena semilla de la verdad del evangelio. Enséñanos, para que podamos enseñar a otros.
Danos paciencia, recordando Tu maravillosa longanimidad. Tu amor hacia nosotros nunca se ha cansado. Fortalécenos para que nunca nos cansemos de hacer el bien, sabiendo que a su tiempo segaremos, si no nos desmayamos.
Así podremos ser imitadores Tuyos, Padre misericordioso, y andar en amor, como también Cristo nos amó y Se entregó a Sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Ti en olor fragante. Concédenos gracia para sacar agua con gozo de las fuentes de la salvación. Establecidos y refrigerados, que corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, y abundemos en todas aquellas buenas obras que de antemano preparaste para que anduviéramos en ellas. Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo: óyenos y bendícenos ahora y para siempre. Amén.
Fuente y atribución
Autor original: Henry Law
Título original: Family Prayers — Week 4 WEDNESDAY MORNING
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.