Esta palabra de Cristo se ilustra muchas veces en su sentido literal. Más de un hombre siembra un campo de trigo, y antes de la cosecha yace en su sepultura. Más de un hombre planta un árbol, y no vive para saborear sus frutos; otros que vienen después de él disfrutan el beneficio de su labor.
Aún con mayor frecuencia, esta palabra se ilustra en su sentido espiritual. Muchas veces el sembrador no recoge ninguna cosecha en este mundo. Muchas personas trabajan con esfuerzo y fidelidad para Cristo durante toda su vida, y no ven resultados. Entonces, poco a poco, llegan otros, y casi sin fatiga recogen abundantes cosechas de esos mismos campos. Un pastor predica y ora durante muchos años, y ve sólo unas pocas almas llevadas a Cristo. Él muere, o se va, y llega un nuevo hombre. Casi de inmediato comienza un avivamiento, y muchas almas son llevadas al reino. Uno sembró, otro siega.
Pero ¿quién dirá que la obra del sembrador no fue tan importante como la del segador? Si el primer pastor no hubiera trabajado con tanta fidelidad y por tanto tiempo, ¿podría el segundo haber recogido una cosecha semejante? Estamos seguros de que en el cielo ambos se regocijarán juntos. No hay peligro de que allí exista envidia alguna acerca de quién merece la justa medida del honor.
Mucha madre enseña a sus hijos la historia del amor de Cristo, y los aprieta a aceptar al Salvador. Con oración y fe espera el resultado, esperando verlos confesar a Cristo. Pero al fin sus ojos se cierran sobre la tierra, y sus hijos aún no son salvos. Sin embargo, al último, llega un segador amoroso, y ellos son recogidos en el granero. Así sucede con muchos maestros fieles y otros obreros cristianos. No necesitamos entonces preocuparnos por la recolección. Sembremos por doquiera la buena semilla, y ya sea que nosotros recogamos la cosecha, o que otra mano la recoja, no hará diferencia; ¡el sembrador y el segador se regocijarán juntos!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Sowing and Reaping
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.