Podemos entender dos cosas por esta expresión. Primero, el descubrimiento a la conciencia de la justicia imputada de Cristo, en el sentido de justificación; y segundo, la comunicación al alma de una naturaleza divina y justa, por la cual produce los frutos de sinceridad y rectitud delante de Dios. Ambas han de perseguirse. Pero se preguntará: ¿Por qué la primera, si un hombre ya tiene conocimiento de su justificación y sentido de su aceptación con Dios? ¿Pero no puede perderse el sentido del interés en la justicia gloriosa de Jesús y el testimonio interior del Espíritu en el disfrute de ellos, o al menos disminuirse mucho por un tiempo? Leemos de la mujer que perdió una dracma: ¿no encendió la lámpara, barrió la casa y buscó diligentemente en cada rincón hasta hallarla? La moneda no estaba realmente perdida; seguía en la casa; pero en cuanto a sus sentimientos, estaba tan perdida como si nunca volviera a recibirla.
Así, el sentido de aceptación y justificación por la justicia de Cristo, esa preciosa moneda de la casa de la moneda del cielo, puede perderse por un tiempo en el sentir, aunque no se pierda de verdad del corazón. ¿Y qué hará el alma que la ha perdido sino buscar diligentemente la casa en cada rincón, con la vela del Espíritu, hasta hallar de nuevo la moneda?
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: June 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.