El sentir espiritual del pecado es indispensable para el sentir de la salvación. El sentido de la enfermedad ha de preceder y preparar el alma para recibir con fe y comprender debidamente el remedio. Dondequiera que Dios se proponga revelar a su Hijo con poder, dondequiera que se proponga hacer del evangelio «un sonido de gozo» de verdad, primero hace que la conciencia sienta y gima bajo la carga del pecado. Y estoy seguro de que cuando un hombre lleva la carga del pecado, estará lleno de gemidos.
La Biblia registra cientos de los gemidos del pueblo de Dios bajo la carga del pecado. «Mis llagas hieden y se corrompen a causa de mi locura. Yo estoy turbado, estoy encorvado en gran manera; ando enlutado todo el día», clama uno. «Mi alma está llena de angustias, y mi vida se acerca al sepulcro», clama otro. «Me ha llevado y me ha traído en tinieblas, y no en luz», gime un tercero. Un hombre vivo ha de clamar en tales circunstancias. No puede llevar la carga sin quejarse de su peso. No puede sentir la flecha clavada en su conciencia sin gemir de dolor. El gemido espiritual, pues, es marca de vida espiritual, y una que Dios reconoce como tal: «Ciertamente he oído a Efraín que se quejaba». Muestra que tiene algo por lo que lamentar; que el pecado se le ha descubierto en su odiosa malignidad; que es una angustia para su alma; que no puede saborearlo como bocado dulce, sino que es hallado por el ojo penetrante y castigado por la mano disciplinadora de Dios.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: June 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.