Mañana y noche

Sin mancha: la obra perfecta de Cristo en nosotros

Cristo no se detiene antes de la perfección en su obra de amor; un día nos presentará sin mancha ante Dios, lavados en su sangre y vestidos de su justicia, hechos santos por el Espíritu para habitar eternamente en su presencia.

Haz girar en tu mente esa palabra admirable: "¡sin mancha!" Estamos muy lejos de ello ahora; pero como nuestro Señor nunca se queda corto de la perfección en su obra de amor, un día la alcanzaremos. El Salvador que guardará a su pueblo hasta el fin, también lo presentará al fin a sí mismo, como "una iglesia gloriosa, que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa y sin defecto." Todas las joyas de la corona del Salvador son de la mejor calidad y sin una sola falla. Todas las doncellas de honor que asisten a la esposa del Cordero son vírgenes puras, sin mancha ni mancha.

Pero ¿cómo hará Jesús para dejarnos sin mancha? Él nos lavará de nuestros pecados en su propia sangre, hasta que seamos blancos y hermosos como el más puro ángel de Dios; y seremos vestidos de su justicia, esa justicia que hace al santo que la lleva positivamente sin mancha; sí, ¡perfecto a los ojos de Dios! Seremos irreprensibles y sin reprensión aun ante sus ojos. Su ley no solo no tendrá cargo alguno contra nosotros, sino que será magnificada en nosotros. Además, la obra del Espíritu Santo dentro de nosotros será del todo completa. Él nos hará tan perfectamente santos que no tendremos ninguna tendencia persistente al pecado. Juicio, memoria, afectos, voluntad: todo poder y pasión será emancipado de la esclavitud del mal. Seremos santos así como Dios es santo, ¡y en su presencia habitaremos para siempre!

Los santos no estarán fuera de lugar en el cielo; su belleza será tan grande como la del lugar preparado para ellos. Oh, el arrobamiento de aquella hora, cuando se alcen las puertas eternas y nosotros, hechos aptos para la herencia, habitemos con los santos en luz. Pecado ido, Satanás excluido, la tentación pasada para siempre, y nosotros "sin mancha" delante de Dios: ¡esto será el cielo en verdad! Regocijémonos ahora mientras ensayamos el cántico de alabanza eterna, que pronto resonará en pleno coro desde toda la multitud lavada en sangre. ¡Imitemos los regocijos de David delante del arca como preludio de nuestros éxtasis ante el trono!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: October 10 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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