Pensamientos vespertinos

Solo Jesús basta en cada hora del alma

En la culpa, la ansiedad, la soledad y la hora final, el creyente vuelve los ojos a un solo objeto suficiente: Jesús solamente, que limpia, sostiene y consuela.

¿No es este el lema de todo verdadero creyente? ¿A quién anhela su corazón en sus mejores momentos y en sus afectos más santos? La respuesta es: «Jesús solamente». Habiendo entronizado por su Espíritu al Salvador en lo íntimo del alma, y habiendo ganado los afectos con el poder de su amor y el encanto de su belleza, el suspiro del alma es: «¿A quién tengo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra». En todas las circunstancias espirituales de la vida del creyente sigue siendo «Jesús solamente». En la culpa que roe la conciencia, en la nube que vela el rostro reconciliado de Dios, en la conciencia de nuestra infidelidad y de nuestros deslices repetidos, ¿a quién mirar sino a «Jesús solamente»?

En las ansiedades y perplejidades que rodean nuestro camino, en los ejercicios profundos del alma que ni los mismos santos alcanzan a comprender del todo, cuando parece que recorremos un sendero solitario sin ningún compañero de viaje a la vista, ¿a quién acudir sino a «Jesús solamente»? Y cuando se acerque la hora de partir de este mundo e ir al Padre, un solo objeto fijará la mirada, del cual todo lo demás se va alejando: «Jesús solamente». Morir es cosa solemne y solemne es pensarlo; pero para el creyente en Jesús, ¡cuán dulce y glorioso! Ausente del cuerpo, presente con el Señor. La sangre de Jesús lo limpia, los brazos de Jesús lo sostienen, el Espíritu de Jesús lo consuela. Creyente, mira a «Jesús solamente»: apóyate en él, apégate a él, vive y muere por él.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - January 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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