El amor de Dios es el mismo en el resplandor y cuando el resplandor se desvanece en sombra. Es el mismo en el gozo y cuando el gozo se trueca en dolor. Es el mismo cuando se nos conceden bendiciones y cuando esas bendiciones se nos retiran.
No nos parece así a nosotros. Creemos con facilidad que, mientras Dios derrama favores sobre nosotros, nos ama; pero cuando permite el sufrimiento y la pena, casi sentimos que ya no nos ama como antes. Sin embargo, puede haber bendiciones aún más ricas en las cosas que nos hacen llorar que en las que nos traen contento. Al menos sabemos que el mismo amor envía unas y otras. Eso debiera ser consuelo para nosotros. Siempre es amor lo que viene de Dios, sea cual fuere la forma o el ropaje con que llegue. Nunca debemos dudar de esta verdad: «Porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo hijo que recibe» (Hebreos 12:6).
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.