"Sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente." Efesios 4:32
Hay un dicho que afirma que "el carácter lo es todo". Esto es ir demasiado lejos, pues no cabe duda de que un buen carácter va a veces acompañado de malos principios. Por otra parte, hay muchas personas de elevados principios y noble mente que sufren, con igual molestia para sí mismas y para sus amigos, de flaquezas de carácter.
Aun así, aunque no lo sea todo, un buen carácter es mucho. La razón y la religión pueden hacer mucho, y en innumerables ocasiones han hecho mucho, para corregir y mejorar un mal carácter natural.
Un mal carácter te atormentará durante toda la vida. Con él llevarás tu propia maldición a todas partes.
Un mal carácter multiplicará tus enemigos y alejará a tus amigos.
Un mal carácter nublará tu razón y entorpecerá tu religión.
Un mal carácter amargará tus consuelos y envenenará tus pruebas.
Un mal carácter te hará desdichado en tu hogar y te acarreará aflicción lejos de él.
Un mal carácter te dará desventura en el momento y, después, culpa consciente y reflexiones dolorosas.
Un mal carácter privará de paz a tus días y de sueño a tus noches.
En fin, un mal carácter será para el alma lo que una enfermedad crónica y dolorosa es para el cuerpo: una fuente constante de inquietud y aflicción, con esta diferencia: que mientras aquella trae consigo su propio consuelo para el cristiano, esta no trae sino castigo y vergüenza.
¡Cuánto se aflige el corazón de una madre al ver a sus hijas, después de todos los desvelos que se ha tomado para formar su carácter piadoso, más ocupadas en la moda, las visitas y el jolgorio que en las realidades eternas! Y su padre, ¡cuánto se angustia al ver desatendidos sus consejos, sin respuesta sus oraciones, y a quienes esperaba conducir a Dios, mucho más inclinados a las fugaces y frívolas vanidades del mundo!
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: A bad disposition
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.