"Sería un hombre cruel el que arrojara sus provisiones a la calle y las negara a los pobres; o que diera su leche a los perros del canal antes que permitir que los sedientos probaran una sola gota. Tales somos nosotros para con Dios; no sabemos en qué emplear nuestros pensamientos, y sin embargo no queremos pensar en Su nombre. Pasaremos el día entero meditando en la vanidad, y así moliendo paja, antes que introducir buen grano en el molino."
¡Bien dicho! Nos encontramos con personas a quienes el tiempo se les hace pesado; no tienen nada que hacer y se mueren de aburrimiento. ¿Por qué gastarán así su tiempo en desperdicio? Y, sin embargo, todo el mientras no dan a Dios un pensamiento, ni dedican un poco de tiempo a leer Su palabra o a conversar con Él en oración. ¿Están tan llenos de tiempo hasta el aburrimiento, y no pueden dar diez minutos a su Creador?
Bien habla nuestro autor de crueldad. ¿Hubo jamás en la tierra crueldad semejante a esta de negar a Dios una hora de nuestro tiempo superfluo? ¿Preferiremos malgastarlo o profanarlo antes que darle una porción de él? ¿Tendremos que inventar pasatiempos para matar el tiempo, y sin embargo negarnos a diez minutos de meditación?
¡Ojalá que esta pequeña parábola alcance algún ojo despreocupado, y por el ojo atraviese el corazón!
¿Qué, preferirás matar el tiempo con las cartas, o con una novela, o en completa ociosidad, antes que hacer a tu mayor Bienhechor el honor de pensar en Él? ¿Te es tan desagradable que consideras una carga, un fastidio, un espanto aun oír Su sagrado nombre? Ven, hazte este favor: dedica la próxima hora a Dios y a tu propia alma. Tu crueldad hacia tu Dios resultará ser crueldad hacia ti mismo. No perseveres en ella, sino concede a tu celestial Amigo una porción de tu tiempo fatigado.
Quizá así descubras un modo de no aburrirte nunca más, y halles la manera de hacer que el tiempo discurra como un río que corre sobre arenas de oro, con un paraíso a cada orilla.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: A bore, a burden, a bugbear!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.