¿Has recibido alguna vez una sola gota de este santo óleo de la unción sobre tu corazón? Una gota, aunque no sea más que una gota, te santificará para siempre al servicio de Dios. No se usaba mucho del óleo santo de la unción para el servicio del tabernáculo, si consideramos el tamaño y la cantidad de lo que había de ser consagrado; pues Moisés había de ungir con él todo el tabernáculo de la congregación, así como todos los vasos con sus diversos accesorios. Cuando realizó la sagrada obra, tocó un vasija tras otra con una gota de óleo; porque una gota santificaba el vasija al servicio del tabernáculo. No se necesitaba repetición de la consagración; permanecía.
Así, si alguna vez tuviste una gota del amor de Dios derramada en tu corazón, una gota de unción que te enseñe la verdad cual es en Jesús, una gota que penetre, suavice, sane, alimente y dé luz, vida y poder a tu alma, tienes la unción del Santo. Conoces todas las cosas que pertenecen a tu salvación, y por ese mismo santo óleo has sido santificado y hecho apto para una herencia eterna.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.