La vida divina del creyente, por su misma naturaleza, es incapaz de morir. La vida de Adán nunca fue tan segura ni siquiera cuando alzaba su frente inocente hacia Dios; la nueva vida es más firme en medio de nuestra imperfección que aquella en estado de inocencia. Adán se sostenía en su propia justicia y por su propio poder, y cayó; nosotros estamos más seguros porque permanecemos en la justicia de Dios y somos guardados por su poder. Su vida residía en él mismo; nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, y es tan segura en Cristo como lo es Cristo en el Padre.
El creyente cuenta siempre con una reserva de gracia. Sus recursos humanos pueden agotarse, pero tiene un tesoro en las manos de Cristo, sabiamente conservado allí, del cual puede echar mano a cada momento. Qué bueno que esa provisión no esté del todo en nuestras manos, pronto la disiparíamos; ni en manos de los ángeles, pronto se cansarían de tanto venir. El pacto fue hecho con Cristo, Mediador y Fiador, y en él plugo al Padre que habitara toda plenitud. Por eso el más débil de los hijos de Dios tiene su lugar tan firme en el corazón del Padre como el miembro más maduro.
Nuestro Señor cumple su oficio con fidelidad. Si la iglesia es un redil, Jesús apacienta su rebaño como pastor, recoge los corderos con su brazo y los lleva en su seno. No hay imagen más tierna que el amor de una madre por su hijo, y a ese amor compara Dios el suyo: «¿Puede acaso olvidar una madre a su hijo? Aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré». El Espíritu Santo se toma especiales cuidados en fortalecer la gracia cuando está en su mayor debilidad, sin indulgir nuestra fe timorata, sino velando sobre el grado más humilde de gracia en el alma.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.