La Hora de Silencio

Vivir como si el Señor viniera hoy

Puesto que no sabemos el día de la venida del Señor, vive cada jornada —de trabajo, de sufrimiento, de gozo o de adoración— como si pudiera sorprenderte en cualquier momento.

«¡No sabéis en qué día vendrá vuestro Señor!» Mateo 24:42

Tan numerosos y tan diversos son los días de mi vida terrenal — ¡y en cualquiera de ellos puede venir mi Señor! Este es un pensamiento que los santifica a todos.

Puede ser un día de trabajo y quehaceres ordinarios. Entonces, todo lo que haga, debo hacerlo de todo corazón, como para mi Maestro. Si me sorprendiera cuando estoy ocupado en mi tarea habitual, debe encontrar la tarea realizada de manera honorable, fiel y plena. Que el mío sea el ojo que «se estremece ante la falsa obra, y ama la verdadera».

Puede ser un día de debilidad y sufrimiento. Entonces debo sufrir con paciencia, con mansedumbre, en silencio, aun con gratitud. Debo besar la cruz que Él ha puesto sobre mis hombros. Debo mostrar que Su gracia tiene un poder admirable para sostenerme. ¡Cuán acongojado estaré si, cuando Él venga, me oye murmurar y quejarme!

Puede ser un día radiante de alegría y éxito especial. Entonces debo rastrear mi gozo hasta ninguna causa secundaria y subordinada — sino hasta Él, y debo alabarle por ello. Debo gloriarme no en mí mismo — sino en Su bondad y misericordia. ¡Será un eterno pesar para mí si me descubre desagradecido, jactancioso o soberbio!

Puede ser un día de adoración y oración. Entonces debe haber realidad de corazón tras la forma de la religión. Ninguna apariencia bella debe cubrir un corazón hueco e insincero. ¡Cuán infinitamente lamentable será si, ante Sus ojos escudriñadores — si mi religión resultara hipocresía, y mis cosas santas una falsedad!

¡Señor, dame gracia para vivir como si vinieras en cualquier momento!

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Matthew 24:42

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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