El año devocional de Miller

Vivir conscientes de la mirada del Padre

Saber que Dios nos mira no debe llenarnos de terror, sino de consuelo. Para el hijo del Padre celestial, su presencia cercana es fuente de seguridad, ánimo y esperanza en toda circunstancia.

«Tú eres el Dios que me ve», exclamó Hagar en el desierto. Todos estamos en la presencia de Dios: su mirada está siempre sobre nosotros y su rostro hace brillar su luz sobre nuestra vida. Lo creemos y lo decimos a menudo con los labios, pero muchos de nosotros no llegamos a arraigar esta verdad en el corazón. Si de veras la hiciéramos nuestra, seríamos personas más santas: no menospreciaríamos nuestra labor con la frecuencia con que lo hacemos si tuviéramos viva conciencia de que Dios nos observa mientras trabajamos.

Esta conciencia de la presencia de Dios también nos daría esperanza y valor en medio de la oscuridad o del peligro, como a Hagar, para quien el saberse vista por Dios significó amor y cuidado divinos. Algunos piensan en la omnisciencia de Dios como motivo de temor y espanto, pero para ella fue consuelo: Dios no la había olvidado ni abandonado. Despojada de su hogar terrenal, el Señor la vio y la recogió. Si somos hijos de Dios, el pensamiento de la presencia del Padre debe traernos siempre consuelo, certeza y una maravillosa sensación de seguridad. Es algo grande estar delante de Dios, sentir su mirada sobre nosotros y conocerlo tan bien que ya no le tengamos miedo.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - July 18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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