¿No estás a menudo destituido del poder para arrepentirte y confesar tus pecados delante de Dios? ¿No trae a veces la conciencia a la vista un melancólico retrospecto de pensamientos carnales, deseos malvados, imaginaciones vanas, palabras necias, discursos frívolos, y todo aquel catálogo de males, aquella enorme cuenta que el santo temor presenta a veces en el tribunal interior, vista en todas nuestras desviaciones de la vida de Dios? Pero ¿puedes arrepentirte? ¿Puedes sentirte cortado hasta el corazón? ¿Puedes lamentar y suspirar porque la conciencia te presenta este largo indictment? ¿Puedes sentir siempre tu alma derretida de pesar a causa de ello? ¿Puedes sentir siempre contrición porque eres orgulloso, mundano, codicioso, todo lo malo, todo lo aborrecible a la vista de Dios?
Pero entonces hay tiempos y estaciones en que el Señor se place en obrar sobre la conciencia, mover y agitar el alma, tocar el corazón con su dedo gracioso —entonces fluyen el arrepentimiento y el dolor piadoso. Es con nosotros como con la roca que Moisés golpeó. Había agua en la roca; pero era necesario golpearla con la vara antes de que las aguas fluyeran. Así podemos tener la gracia del arrepentimiento en nuestras almas; pero se requiere la mano divina para golpear la roca, para hacer brotar las aguas del dolor piadoso.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.