Estamos rodeados de trampas; las tentaciones yacen esparcidas en nuestro camino a cada momento. Estas trampas y tentaciones son tan adecuadas a los deseos de nuestra carne, que infaliblemente caeríamos en ellas y seríamos vencidos por ellas si no fuera por la providencia refrenadora o la gracia preservadora de Dios. El cristiano ve esto; el cristiano lo siente. Ha tenido, tal vez, una amarga experiencia del pasado. Ha visto cómo, por falta de andar en santo temor, por falta de circunspección y de estar sobre su torre de vigía, fue enredado en tiempos pasados en los lazos de la muerte. Ha lamentado las consecuencias, sentido la miseria de haber resbalado y caído; el hierro ha entrado en su alma; ha estado en la casa de prisión, en esclavitud, en oscuridad y muerte. A consecuencia de sus transgresiones ha sido «el necio» descrito en el Salmo, «afligido a causa de su iniquidad».
Así, como el niño quemado teme el fuego, así él teme la consecuencia de ser dejado a sí mismo por un momento; y cuanto más alta se eleva su assurance y más claras se vuelven sus vistas de la gracia de Dios que trae salvación y de su propio interés en ella, más teme caer. Si sus ojos se abren más ampliamente para ver la pureza de Dios, la bienaventuranza de Cristo y la eficacia de la sangre expiatoria, más ve también del mal del pecado y de su propia debilidad e incapacidad para resistir la tentación en su propia fuerza. Y todos estos sentimientos se combinan para levantar el clamor earnest: «Sosténme, y seré salvo».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.