Pensamientos vespertinos

Cómo el Espíritu sella al alma con la promesa de perdón

El Espíritu puede sellar al alma en un instante, al oír una sola promesa, o conducirla paso a paso por la escuela de la experiencia hasta la plena certeza de la redención.

Esta es a veces una obra repentina del Espíritu. Un alma puede ser sellada tan profundamente en su conversión, recibir una impresión tan viva de la gracia divina y una comunicación tan amplia del Espíritu, que jamás la pierde después. Es sellada para el día de la redención, y eso del modo más sencillo: al oír un solo sermón, al leer un solo capítulo de la palabra de Dios, alguna promesa traída con el poder del Espíritu Santo y sellada sobre el corazón; en un momento el alma es llevada a la plena certidumbre de entendimiento y de fe. Tomemos como ejemplo aquella preciosa promesa que el Espíritu ha sellado, para no borrarse jamás, sobre el corazón enternecido de muchos pobres pecadores: «Al que a mí viene, no le echo fuera». ¡Oh, qué sellamiento es este! Dios hablando a un alma pobre, afligida y desconsolada, asegurándole una acogida cordial y un perdón libre; que aunque ninguna lengua pueda expresar su vileza y su pobreza, ni imaginación concebir su profundo dolor, viniendo a Jesús tal como está, no será echada fuera. ¿No es esto una impresión del sello en manos del gran Sellador, que va hasta el día de la redención?

A veces es cuando el Espíritu Santo despliega al alma ansiosa aquella gran verdad, que Cristo es el Salvador del pecador. Has esperado largo tiempo alguna recompensa, algún don, algún precio con qué venir; has permanecido demorándote al borde de la fuente, esperando cierta preparación para entrar; en otras palabras, esperando sentirte menos vil, menos indigno, para ser más bien recibido. Y ahora el bendito Espíritu abre a tu mente esa gran y preciosa verdad, que Cristo murió por los impíos, que Él es el Salvador poderoso y dispuesto del pecador, que no se pide don ni precio alguno, que no es necesaria ninguna preparación previa, y que cuanto más vil e indigno, más apto y más bienvenido. ¡Oh, qué impresión del sello es esta sobre un corazón herido! Pero en la mayoría de los casos, el sellamiento del Espíritu es una obra más gradual. Es obra de tiempo. El alma es puesta en la escuela de la profunda experiencia, conducida paso a paso, etapa por etapa. El conocimiento de uno mismo y de Cristo aumenta, se descubren vistas más profundas del pecado que mora dentro, se siente más agudamente la traición del corazón, se conocen mejor los ardides de Satanás, se despliegan y entienden con más claridad los tratos providenciales de Dios con sus hijos. Y, bendito sea Dios, la obra de regeneración es tan perfecta en sí misma, el borrado de todos los pecados del creyente tan completo y su justificación tan entera, que un santo de Dios que muere en los primeros albores de la vida divina está seguro para siempre.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - April 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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