Pensamientos vespertinos

El sello del Espíritu sobre el creyente

El sellamiento del Espíritu no es un don extraordinario ni una revelación repentina, sino el ahondamiento de la gracia que produce certeza creciente de nuestra aceptación en Cristo.

¿Qué entendemos por el sellamiento del Espíritu? ¿Qué enseña la palabra de Dios sobre este tema? Hay diversos pasajes en los que se emplea la misma figura, pero que no transmiten la idea que atribuimos a su operación presente. Por ejemplo, se habla de un sello en 2 Timoteo 2:19: «No obstante, el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos». Es claro que ese sello se refiere al Padre sellando a su pueblo en la elección con el sello de su presciencia, operación anterior a la existencia de la fe en el alma, dentro de Él mismo y no sobre ellos. Es, por así decirlo, su designación secreta de su pueblo, conocida especialmente y solo por Él. Hay también un sello del que se habla en Cantares 8:6: «Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor». Es igualmente claro que esto no puede referirse a la obra del Espíritu, sino al amor fuerte e inmutable de Cristo hacia su pueblo. Tampoco hemos de interpretar el sellamiento bajo consideración como los dones extraordinarios del Espíritu; pues es un hecho notable, que habla con solemnidad a quienes forman un concepto más alto de los dones que de las gracias, que la iglesia de Corinto, la más distinguida por la posesión de los dones del Espíritu, era al mismo tiempo la más notable por la falta de las gracias santificadoras del Espíritu.

La pregunta vuelve a presentarse: ¿qué hemos de entender por el sellamiento del Espíritu? Es aquel acto del Espíritu Santo por el cual la obra de la gracia se ahonda en el corazón del creyente, de modo que tiene una convicción creciente y permanente de su aceptación en Jesús y de su adopción en la familia de Dios. Es una manifestación más clara e indudable de Cristo al alma, un grado mayor de las influencias santificadoras, testificadoras y unctoras del Espíritu Santo, que se evidencia en una santidad creciente de carácter. No hablemos de algún impulso peculiar y repentino en la mente, ni de alguna sugerencia inmediata o revelación al alma, ni de visión nocturna ni voz en el aire. Hablamos de un crecimiento en el conocimiento de Cristo, en santificación del corazón, en santidad de vida, en una certeza moral creciente y permanente de la vocación y elección del creyente. El Espíritu Santo es a la vez el sello y el que sella, así como Jesús fue a la vez el sacrificio y el sacerdote. Él ahonda la obra de la gracia en el corazón, testifica al creyente que ha nacido de Dios, sella al alma para el día de la redención y, por su morada e influencia unctora, le capacita para decir: «Sé en quién he creído. Él me ha amado y se ha dado a sí mismo por mí».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - April 13

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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