Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Cristo, el único fundamento de nuestra confianza

Bogatzky nos recuerda que ni la fe ni las dulces consolaciones son el fundamento de la salvación: solo Cristo, recibido en el corazón, sostiene la confianza del creyente.

"La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples… Ordena mis pasos en tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí." Salmos 119:130,133

Podemos tener una visión clara y un gusto real del evangelio, y, sin embargo, ser privados pronto de su consuelo si no andamos en simplicidad piadosa y pobreza de espíritu; pues Cristo no quiere sino discípulos humildes y semejantes a niños. Pero si permanecemos en Cristo mediante un andar íntimo y humilde con Él, llegaremos a una grande y duradera seguridad. Pues ni un dulce sentido del amor de Cristo ni siquiera la fe misma en Cristo son el fundamento de nuestra salvación; sino Cristo solo, recibido en el corazón como el Salvador. La fe no salva, sino que nos capacita para recibir al Salvador, y con Él la salvación. Tampoco nos salva el sentido más deleitoso del amor de Cristo; solo muestra que el Salvador está presente con nosotros. Ahora bien, el creyente verdadero más débil recibe a Cristo tanto como el más fuerte, aunque no obtenga consuelo presente de su fe. Primero debemos creer antes de poder esperar sentimientos presentes, y cuando somos favorecidos con tales sentimientos no debemos hacerlos el fundamento de nuestra confianza. Cristo, y Cristo solo, debe ser el fundamento de la confianza.

Ordena mis pasos por tu palabra,

y haz sincero mi corazón;

que el pecado no se enseñoree, Señor,

mas guarda mi conciencia pura.

Hazme andar en tus mandamientos,

es un camino deleitoso;

y no permitas que mi cabeza, ni mi corazón, ni mis manos

ofendan a mi Dios.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — October 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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