Nada parece demasiado difícil o arduo para que la oración lo haga. La oración tiene una especie de omnipotencia; ¡pues mueve la mano que mueve todas las cosas!
La fe y la oración son los dos brazos con que el alma se cuelga del cuello del amor infinito, ¡y estrecha la mano del poder omnipotente!
La oración es el homenaje de una criatura dependiente rendido al autor de su ser, y a la fuente de su felicidad.
La oración tiene una influencia reflexiva moral sobre el alma de quien la presenta, haciéndolo más santo por sus propias devociones.
La oración es un alivio y consuelo para el alma atribulada.
La oración es la comunión del alma regenerada con su Padre Divino.
La oración es el medio instituido por el mismo Dios para obtener bendiciones de Él, la Fuente de vida.
La oración debe ser sincera—debemos desear realmente obtener las bendiciones que pedimos.
La oración debe ser santa—pues si «miramos la iniquidad en nuestro corazón, el Señor no nos escuchará.»
La oración debe ser piadosa—buscando obtener bendiciones, no para nuestra propia gratificación meramente—sino para la gloria de Dios.
La oración debe ser importuna—pues es la oración eficaz y ferviente del justo la que prevalece.
La oración debe ser sumisa—pidiendo solo lo que es voluntad de Dios conceder.
La oración debe ser en amor—pues si nuestro hermano tiene algo contra nosotros, primero debemos ir y reconciliarnos con nuestro hermano.
La oración debe ser reverente—pues nuestro Dios es fuego consumidor.
La oración debe ser humilde—pues somos viles, y pecadores, e indignos de levantar los ojos al cielo.
La oración debe ser perseverante—pues los hombres deben orar siempre, y no desmayar.
La oración debe ser particular—pues las generalidades significan poco o nada.
La oración debe ser universal—entrando en todo, todas las preocupaciones de la vida, todos los medios de gracia.
La oración debe ser de todas clases—social, doméstica, privada, espontánea.
La oración debe ser agradecida—abundando en acción de gracias.
La oración debe ser expectante—esperando y velando por las respuestas.
La oración debe ser creyente—debemos pedir en fe.
La oración debe ser conforme a la Palabra de Dios—podemos pedir todo lo que Dios ha prometido.
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: God has no speechless children!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.