La misma elección del creyente para vida eterna provee y asegura su santidad. No podría existir santidad sin elección, porque la elección provee los medios para alcanzarla. Así lo declara el Espíritu de verdad: Dios nos ha elegido desde el principio para salvación mediante la santificación del Espíritu y la fe en la verdad. Conviene entenderlo bien: no por una santidad prevista en la criatura decidió Dios salvarla, sino viendo la necesidad indispensable de la santificación para la gloria eterna —la imposibilidad de la una sin la otra— nos escogió en Cristo para que fuéramos santos.
No desechemos a la ligera esta preciosa verdad revelada: una elección de un pueblo para santidad aquí y gloria en el más allá. El prejuicio, los hábitos de pensamiento y la falta de estudio orante pueden llevar a rechazarla, pero quien la repudia sin examinar a fondo sus fundamentos bíblicos se coloca en un terreno solemne. No nos toca a nosotros explicar por qué a Dios le plugo escoger un pueblo; nos basta con creer lo que él ha revelado. Las cosas secretas pertenecen al Señor, pero las reveladas nos pertenecen para obedecerlas.
Esto sí sabemos: es el propósito eterno de Dios que todos los escogidos, llamados y justificados sean, con miras a ser glorificados, partícipes de su santidad. El cielo es un lugar santo, sus habitantes son un pueblo santo, y aquel cuya gloria llena el templo es un Dios santo. La base de nuestra santificación está en la muerte de Cristo, comienza en el llamamiento eficaz del Espíritu y, por las preciosas provisiones del pacto, avanza hacia una gloriosa consumación.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - March 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.