Hay un camino de paz, y ese camino es el Señor Jesucristo. Porque Él es "nuestra paz", y "el camino", y por tanto el camino de paz. Él hizo la paz por la sangre de su cruz (Col. 1:20), habiendo matado en ella la enemistad, y vino y predicó paz a los que estaban lejos, "sentados en tinieblas y sombra de muerte", y a los que estaban cerca (Ef. 2:16, 17). El Sol naciente, pues, al irrumpir en el alma, resplandece sobre el camino de paz y guía los pies hacia él. La luz brilla sobre el camino matizado de sangre, el camino de salvación por la obra acabada, la sangre expiatoria y los sufrimientos meritorios del Hijo de Dios. Así, a medida que la luz resplandece sobre el camino y este se ve como un camino de paz, un camino de perdón y reconciliación, un camino de acceso y aceptación, un camino de gracia y gloria, un camino de vida y felicidad, los pies de la fe se mueven hacia él, entran en él y caminan por él.
Esta es una paz que sobrepasa todo entendimiento, una paz que el mundo no puede dar ni quitar, una santa calma, una piadosa sumisión de toda rebelión; y aquel poder que en otro tiempo dijo a las olas hirvientes y a los vientos aullantes que azotaban sus crestas blancas en sucesión de olas: "¡Paz, calla!", lo hace todo. ¡Cuán grande el cambio! En vez de guerra con Dios, estar en paz; ver con el ojo de la fe que todo el camino de la tierra al cielo, tal como se revela en la Persona y la obra del Hijo de Dios, es paz de cabo a rabo, y que mientras los pies se muevan por esa senda, caminan por un camino de paz aquí y en la eternidad. ¡Oh, conocer, sentir y disfrutar más de esta paz, la paz de la que Jesús dijo: "La paz os dejo, mi paz os doy!"
La única paz es la paz de la fe, la paz por la sangre expiatoria, la paz por caminar en dulce comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ni se nos deja ignorantes de cómo ha de alcanzarse y mantenerse: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6, 7).
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.