El Señor es amigo de su pueblo y no se quedará inactivo cuando Satanás trama contra alguno de ellos. Él es el defensor, especialmente de los indefensos. Esta característica del amor divino se revela en todas las partes de las Escrituras. Dios es el Dios de los débiles. En las leyes mosaicas se hizo provisión concreta para la viuda y el huérfano. Algo debía dejarse para ellos cuando se recogían las cosechas. Los pobres quedaron bajo protección especial, para resguardarlos de la opresión de los ricos y los fuertes. El cuidado de Dios por los pobres aparecía aun entre las leyes detalladas dadas para la vida común.
Cada hijo de Dios es objeto de un cuidado divino singular. El más débil de sus hijos está seguro bajo su guarda, aun en medio de los mayores peligros. Ningún mal puede alcanzar a ninguno de ellos mientras se cobijan en su seno. Podemos confiar con seguridad nuestra defensa en las manos del Señor cuando Satanás nos asalta y cuando alguien intenta hacernos daño.
Porque estoy persuadido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:38-39. «Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano.» Juan 10:28
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - September 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.