El camino del cristiano

El progreso constante de la gracia en el alma redimida

La santificación es una obra progresiva en la que el creyente avanza cada día hacia mayor fe, humildad y santidad mediante el poder del Espíritu, anhelando la perfección final en la presencia de Dios.

La santificación se distingue de la justificación en muchos aspectos, especialmente en su carácter progresivo. Somos plenamente justificados desde el primer instante en que creemos en Cristo, como lo seremos siempre; tal es la perfección del acto de justificación, que no admitirá ninguna adición, ni aun en el cielo.

Pero con la santificación ocurre muy otra cosa. Es cierto que posee una plenitud de partes, pues en todos sus sujetos se halla todo fruto del Espíritu, y se implanta un principio de resistencia frente a todo mal. Con todo, la obra, aun en el santo más santo de la vida presente, es defectuosa. Él tiene que lamentarse continuamente por los vestigios de la corrupción interior, y a veces exclama con amarga angustia: "¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?"

Es, por tanto, una bendición que este proceso santificador se lleve adelante, y que todas las facultades del alma sean sometidas cada vez más a su influencia. De ahí que nuestra oración diaria deba ser que el Señor aumente nuestra fe, nuestro amor, nuestra humildad, nuestra paciencia, y nos haga abundar en todos aquellos frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para alabanza y gloria divina.

Cosa extraña: algunos han negado el carácter progresivo de esta obra tan importante. "Se nos dice por ciertas personas", dice el señor Jay, "que no existe tal cosa como el crecimiento en la gracia. Como si los cristianos no pudieran ser más sabios, más humildes, más pacientes, más celosos de lo que son. Como si la commendación de Pablo a los tesalonicenses fuera una falsedad, cuando les dijo que su fe crecía sobremanera, y la caridad de cada uno de ellos hacia los demás abundaba. Como si Pedro impusiera un absurdo, cuando exhortaba a los creyentes a crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Como si el mismo Dios se burlara o jugase, cuando dijo: 'El justo seguirá su camino, y el que tiene manos limpias se fortalecerá más y más.'" Sin embargo, no nos limitemos a creer la doctrina de la santificación progresiva, sino procuremos realizarla en nuestra propia experiencia. Así estaremos capacitados para refutar prácticamente semejante noción contraria a la Escritura.

Oh Señor; si la buena obra ha comenzado en mi alma, llévala adelante por la operación eficaz de tu bendito Espíritu. Líbrame del poder y de la práctica de todo pecado, e inclina mi corazón más y más hacia tus testimonios. Alumbra mi entendimiento; rectifica mis motivos; eleva mis deseos; espiritualiza mis afectos; y así prepárame para aquel estado santo donde nada que contamina puede entrar, y donde todos los limpios de corazón habitan para siempre en tu presencia inmediata.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: Growth in Grace

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura