Superando en gloria todo lo que el ojo ha visto o la imaginación ha concebido, será la segunda venida personal del Hijo de Dios. Presentará un contraste perfecto con su primera advent. Entonces apareció como rey, pero disfrazado en forma de siervo, sin séquito, sin insignias de realeza, sin gloria visible: su trono una cruz, su corona las espinas, su cetro una caña. Pero su segunda venida será del todo distinta: habrá depuesto el manto de humillación y aparecerá revestido del ropaje de majestad, el Rey reconocido y adorado.
En primer lugar, aparecerá en la gloria del Padre. Como representante del Padre se manifestó en la carne: El que me ha visto, ha visto al Padre. Pero cuando venga por segunda vez, será con una manifestación más clara y resplandeciente de la gloria paterna. Vendrá como el igual del Padre, como su Hijo amado, con toda la gloria que el Padre le dio como Mediador de su iglesia. La gloria del Padre y la del Hijo se mostrarán entonces como una sola gloria. ¡Cuán esplendoroso brillará el amor, la gracia y la sabiduría del Padre cuando el Hijo de Dios aparezca en las nubes del cielo con gran gloria y majestad!
Pero especialmente aparecerá en su propia gloria personal. Vendrá en la gloria de su naturaleza divina, su deidad entonces develada, sin nube ni negación: el Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Aparecerá como el gran Dios y Salvador nuestro. La cuestión de su deidad quedará zanjada para siempre. Ante el nombre de Jesús se doblará toda rodilla y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. Los ángeles lo alabarán, los santos lo coronarán, los demonios lo temerán y sus enemigos se inclinarán.
Aparecerá también en la gloria de su humanidad. Aquella que fue ocultada bajo la nube del pecado y del dolor, ahora santa, inmaculada y sin tacha, resplandecerá exaltada en dignidad. Sobresaldrá la gloria de su carácter sacerdotal: así como el sumo sacerdote, tras ofrecer el sacrificio, entraba al lugar santísimo con la sangre de la expiación y luego, vestido con sus ropas suntuosas, salía a bendecir a la congregación, así Jesús, nuestro gran Sumo Sacerdote, tras ofrecerse a sí mismo y entrar tras el velo con su propia sangre, aparecerá por segunda vez, revestido de majestad y gloria, para bendecir a su pueblo y tomarlo consigo para siempre. Ángeles y santos contribuirán al esplendor de la escena, rodeando a su persona la iglesia redimida, la santa ciudad que desciende del cielo adornada como esposa para su esposo.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - August 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.