Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El sello que confirma la obra de Dios

El sellado del Espíritu sigue al creer, ratificando la obra divina en el alma con un testimonio interno que aviva la fe dormida y hace clamar al hijo de Dios: Abba, Padre.

El sellar es posterior al creer: En quien, después que creísteis, fuisteis sellados. En los documentos legales la escritura siempre precede al sello. Este es el último acto, y sigue aun a la firma, poniendo un sello de autenticación sobre todo el documento, desde la primera palabra hasta la última rúbrica. Así ocurre en la gracia. El Espíritu comienza la obra. Él traza las primeras líneas de la verdad divina en el alma; hace la primera impresión en el corazón de piedra, que bajo su operación se vuelve corazón de carne; escribe toda verdad que así da a conocer en las tablas de carne del corazón. Da así fe y esperanza, y entonces viene con su especial testimonio interno, y sella la verdad y realidad de su propia obra, no solo para hacerla clara y patente, sino para ratificarla y confirmarla más allá de toda duda y temor, pregunta o disputa, ya sea nuestra o de otros.

La obra de Dios en el alma a veces parece yacer como muerta y dormida; poca oración sube, poca respuesta baja. Entonces surgen dudas y temores sobre si la obra es genuina, y mucha servidumbre y oscuridad se acumulan sensiblemente sobre la mente como una nube lúgubre y sombría, que oscurece mucho la escritura del dedo divino. Entonces el bendito Espíritu aviva su obra mediante alguna aplicación de la palabra con poder, algún ablandamiento y derretimiento del duro corazón por su divina influencia, alguna comunicación de espíritu de oración, algún descubrimiento del Señor bondadosos, algún fortalecimiento de la fe, reavivamiento de la esperanza y desarrollo del amor. Así pone el sello sobre su propia obra y la estampa como genuina.

Bajo la dulzura y bendición de este sello autenticador, muchos pobres hijos de Dios pueden mirar hacia atrás a tal y cual testimonio, a tal y cual Eben-ezer, a tal y cual monte Mizar, a tal y cual liberación, bendición, manifestación, respuesta a la oración, estación especial bajo la palabra o de rodillas, que estaban casi perdidos y sepultados en la incredulidad y la confusión. Pero especialmente cuando él da testimonio con su espíritu de que son hijos de Dios, y derramando el amor de Dios en sus corazones se hace en ellos Espíritu de adopción, con el cual claman: Abba, Padre, su sellar se hace manifiesto y completo.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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