Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Mira y vive el refugio eterno

Al pecador atribulado, cargado de dudas y tentaciones, se le llama a levantar la mirada y venir a Cristo, seguros de que jamás será echado fuera, pues sus mismos gemidos son prueba del dibujo divino.

Ahora, pobre pecador, sobre cuya cabeza se lanzan los rayos de una ley abrasadora; ahora, pobre pecador, angustiado en tu mente, culpable en tu conciencia, asediado por mil tentaciones, rodeado de innumerables dudas y temores, ¿no puedes levantar un poco la mirada de tu tristeza y congoja, y ver que el Dios eterno es tu refugio? ¿No te apegas a él con todas tus fuerzas, siendo arrojado de todo otro refugio? ¿No te has asido de su fuerza para hacer paz con él? ¿No le miras a él? Y ¿no dice él: Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra? Te manda mirarle, como Moisés mandó a los israelitas mirar a la serpiente de bronce. Pobre pecador, que gimes bajo el peso de tu transgresión, te manda mirarle a él. ¿No ha dicho el bendito Señor, aquel en cuyos labios fue derramada la gracia: Al que viene a mí, no le echo fuera? ¿Por qué no has de mirar? ¿Por qué no has de venir a él? ¿Te echará fuera? ¿No sientes los dibujos secretos de su gracia, movimientos en tu corazón que te hacen venir a menudo con fuerte clamor y lágrimas, con gemidos y suspiros, con súplicas fervientes, vehementes y continuas? ¿Qué son estos sino las enseñanzas internas de Dios, como dijo nuestro Señor: Escrito está en los profetas: Y todos serán enseñados por Dios. Así que todo aquel que oyó y aprendió del Padre, viene a mí?

Y ¿no sabes que el Señor mismo dijo que ninguno puede venir a él si no le atrae el Padre que le envió? Estos venires de tu alma, pues, en deseo earnest y vehemente, son, según su propio testimonio, fruto de las enseñanzas especiales y los dibujos bondadosos de Dios en ti. Habiendo hecho a su amado Hijo el refugio de tu alma, ahora te atrae hacia él para que halles en él perdón y paz.

Pero quizá digas: Soy tan pecador, tan culpable, he sido tal pecador, mucho peor de lo que puedes concebir; y es esto lo que me hunde tan bajo. ¿Estás más bajo que el hermano Jonás cuando estaba en el vientre del pez y, en su propio sentir, en el vientre del seol? Y, con todo, ¿qué dijo él? Con todo, miraré otra vez hacia tu santo templo. ¿No puedes mirar otra vez hacia el santo templo? ¿Se ha acabado para siempre su misericordia? Así lo sintió y temió David, pero no era así, porque su misericordia es para siempre; y esa es una palabra larga y fuerte. ¡Mira y vive, mira y vive!

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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