—Es verdad, es verdad —respondió el otro, asomándole de nuevo la lágrima al ojo—; muchas, muchas veces he herido su amoroso corazón. Muchas veces he desfallecido y me he cansado de Él; pero nunca Él ha desfallecido ni se ha cansado de mí. Es mi consuelo, cuando me toca lamentar la inconstancia de mi propio corazón, ¡que su corazón no cambia jamás!
Entonces vi en mi sueño que, mientras los dos caminantes continuaban así animándose mutuamente con sus respectivas experiencias de la bondad pasada del Señor para con ellos, se acercaban gradualmente a los muros de la Gran Metrópoli, cuyo humo le había sido señalado al Peregrino desde el Monte de las Ordenanzas. Parecía proyectar una sombra pasajera sobre sus espíritus, al pensar con cuánta prontitud su conversación habría de verse interrumpida por el estruendo y el bullicio de una ciudad de abundante iniquidad. Pero con los ojos alzados hacia los Collados Eternos, cuyas cumbres estaban coronadas por los relucientes baluartes de Sion, y con una confianza en el Señor del Camino, se acercaron con valentía a sus muros.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: CHAPTER 8 — Parte 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.