¡Qué bendición tan inmensa puede significar para un creyente la manera en que Dios trata a otro! Así como ningún hombre vive para sí mismo, ningún cristiano es probado y sostenido, herido y sanado, disciplinado y enseñado, solo para sí. Dios diseña sus tratos personales con nosotros para exponer alguna ley de su gobierno, transmitir alguna enseñanza a la mente o derramar un raudal de consuelo en el corazón de otros. Así, la experiencia de un hijo de Dios puede convertirse en canal de bendición peculiar y abundante para muchos. Es una ley de nuestra propia naturaleza creada por Él: la ley de la influencia individual y recíproca. Nadie ocupa en el mundo un puesto aislado y solitario; cada uno es parte de un sistema integral, eslabón de una cadena inmensa e interminable. No puede pensar, hablar, moverse ni actuar sin afectar el bienestar de multitudes.
¿Quién puede decir dónde termina la influencia de una sola vida? El apóstol describe a la iglesia como el cuerpo entero bien unido y compactado por lo que cada coyuntura suministra, y afirma que si un miembro padece, todos los miembros padecen con él. Cuando Pablo escribió a los corintios estaba en profunda aflicción, y Dios lo consoló enviándole al amado hermano Tito. Él, que registró aquella experiencia, lleva siglos en la gloria, y sin embargo lo que trazó en la página sigue instruyendo, consolando y santificando a millones. Recuerda, lector: dejarás este mundo, pero tu influencia te sobrevivirá. Tu carácter y tus obras, aun cuando hayas partido, seguirán moldeando a los vivos. «Estando muerto, aún habla». ¡Qué epitafio tan expresivo y tan solemne! Los muertos jamás mueren del todo; sus palabras y su ejemplo siguen obrando camino al tribunal de Cristo. Vive, alma mía, a la luz de esta solemne verdad.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - December 26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.