Porciones diarias

La misericordia que salva del que devora

La misericordia de Dios se revela en la Palabra y se aplica al corazón. Cuando el Señor la derrama en el alma, ningún enemigo puede devorar al creyente, pues quien tiene a la misericordia de su lado está seguro.

¿Y dónde se revela la misericordia de Dios? Exteriormente en la palabra de Dios; internamente en el corazón. Y es enviando su misericordia a la conciencia, derramando su amor en el alma, manifestando su favor perdonador dentro, como Dios «salva de la infamia del que nos quiere tragar». El hombre puede decir: «No dudo de tu religión; sin duda tienes marcas y testimonios de ser hijo de Dios». Los ministros pueden venir y tratar de consolarte, y a menudo con sus consuelos hacen más mal que bien: «Oh, sin duda, si estás ejercitado con estas cosas, eres hijo de Dios»; como si un hombre pudiera satisfacerse con ejercicios, y porque hambre y sed al Señor, pudiera contentarse con su hambre y su sequedad. No; estas cosas no tocan el mal secreto, no llegan ni muy hondo ni muy adentro, ni vienen con poder divino de la boca del mismo Señor. Todo lo que se quede corto de esto deja al pobre paciente afligido, desolado y abatido.

Pero la misericordia, dulce misericordia, enviada del cielo y derramada desde lo alto sobre su espíritu, aplicada a su conciencia, revelada a su corazón y traída tibia a su propia alma por el Espíritu de Dios, esa lo salva de la infamia de todo enemigo que quisiera tragárselo. Pues si puede apoyarse con confianza sobre los brazos de misericordia, ¿qué puede hacer el hombre, qué Satanás, qué el pecado, qué la muerte, qué el mismo infierno para dañarlo? Si la misericordia de Dios está de su parte, revelada a su corazón y enviada del cielo a su alma, ¿quién o qué lo tragará?

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 5

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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