Comentario Devocional y Práctico

La resurrección de Cristo, primicia de nuestra esperanza

La resurrección de Cristo asegura la vida eterna de los suyos y nos llama a vivir para su gloria en espera de aquel día solemne.

Todos los que por la fe están unidos a Cristo, por su resurrección tienen la certeza de la suya. Así como por el pecado del primer Adán todos los hombres se volvieron mortales, porque todos recibieron de él la misma naturaleza pecaminosa, así también, por la resurrección de Cristo, todos los que son hechos partícipes del Espíritu y de la naturaleza espiritual, resucitarán y vivirán para siempre. Habrá un orden en la resurrección. Cristo mismo ha sido las primicias; en su venida, su pueblo redimido resucitará antes que los demás; al final, los malvados también resucitarán. Entonces será el fin de este estado presente de las cosas. Si queremos triunfar en esa estación tan solemne e importante, ahora debemos someternos a su señorío, aceptar su salvación y vivir para su gloria. Entonces nos alegraremos en la consumación de su obra, para que Dios reciba toda la gloria de nuestra salvación, para que le sirvamos para siempre y disfrutemos de su favor. ¿Qué harán aquellos que se bautizan por los muertos, si los muertos no resucitan en absoluto? Quizá el bautismo se usa aquí en sentido figurado, para las aflicciones, los sufrimientos y el martirio, como en Mt 20:22, 23. ¿Qué será, o qué llegará a ser, de los que han sufrido muchos y grandes agravios, y hasta han perdido la vida, por esta doctrina de la resurrección, si los muertos no resucitan en absoluto? Cualquiera que sea el significado, sin duda el argumento del apóstol fue comprendido por los corintios. Y para nosotros es igualmente evidente que el cristianismo sería una profesión necia, si propusiera provecho para sí mismos por la fidelidad a Dios; y el tener nuestro fruto para santidad, a fin de que nuestro fin sea vida eterna. Pero no debemos vivir como bestias, ya que no morimos como ellas. Ha de ser la ignorancia de Dios lo que lleva a algunos a no creer en la resurrección y en la vida futura. Los que reconocen un Dios y una providencia, y observan cuán desiguales son las cosas en la vida presente, y con qué frecuencia los mejores hombres son los que peor lo pasan, no pueden dudar de un estado futuro, en el que todo será puesto en orden. No nos unamos a los impíos; sino advirtamos a todos los que nos rodean, especialmente a los niños y a los jóvenes, que los eviten como a una pestilencia. Despertemos a la justicia, y no pequemos.

Objeciones contra ella respondidas (

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 15:20-34

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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