Pensamientos vespertinos

La sabiduría de Dios resplandece en la redención

En la redención del hombre arruinado, la sabiduría infinita de Dios brilla más gloriosa que en la creación. Cristo crucificado es el modelo y el poder de esa nueva creación.

Contemplad esta sabiduría tal como resplandece en la recuperación del hombre perdido y arruinado por Cristo. He aquí una manifestación que supera infinitamente en grandeza y gloria a la primera creación del hombre en santidad. En la primera creación, Dios no tenía nada que deshacer: ningún templo derruido que derribar, ningún ocupante que desalojar, ninguna ruina que reparar, ningún escombro que retirar, ningún enemigo que oponerse. Mas en la recreación del hombre, ¡cuán distinto! El hermoso templo es una ruina, derruido y caído. Dios ha sido echado; otro ocupante, y enemigo, habita en él, y la enemistad hacia su Creador está escrita con letras de oscuridad en cada parte y sobre cada entrada. Al reconstruir este edificio, todas las cosas debían ser creadas de nuevo: He aquí, dice Dios, yo creo una cosa nueva en la tierra. Fue un pensamiento nuevo y más profundo de la sabiduría infinita, no oído ni visto antes. El hombre caído había de ser levantado, el perdido recuperado, el pecado perdonado, el pecador salvado y Dios eternamente glorificado. Entonces salieron a luz los tesoros de sabiduría que por siglos habían estado escondidos en Cristo. La sabiduría infinita jamás había desplegado tal riqueza, jamás se había presentado revestida de tanta gloria, jamás había resplandecido tan majestuosa, tan única y divina. ¡Cómo debieron asombrarse, admirarse y amar ángeles y arcángeles al irrumpir esta revelación más brillante de Dios sobre su asombrada visión, al alzarse este nuevo templo del hombre en hermosura ante sus ojos!

El mayor despliegue de la sabiduría infinita estuvo en la construcción del modelo sobre el cual el nuevo templo, el hombre regenerado, habría de formarse. Este modelo no era otro que la persona misteriosamente constituida del Hijo de Dios. En este, su sentido más alto, Cristo es la sabiduría de Dios; aquí resplandeció en majestad plena. Contemplad el vivo retrato: mirad a Emanuel, Dios con nosotros, Dios en nuestra naturaleza, Dios en nuestra naturaleza maldita, Dios en nuestra naturaleza tentada, Dios en nuestra naturaleza sufriente, y sin embargo sin tocarse ni contaminarse por el pecado. ¿No es esta una profundidad insondable de sabiduría divina? Trascenderla parecería trascender a la Deidad misma. El siguiente paso es la restauración espiritual del hombre a un estado que corresponda en sus lineamientos morales a este modelo divino y perfecto. Esto se logra únicamente por Cristo crucificado, la sabiduría de Dios. Y aquí resplandece de nuevo la gloria de la sabiduría de Dios en la persona y obra de Jesús. Cada paso del desarrollo de este gran designio confirma su carácter como el único y sabio Dios, cuyo entendimiento es infinito. He aquí un camino de salvación para pecadores perecederos que armoniza con toda perfección de Jehová, sostiene el más alto honor de su gobierno, le aporta la más rica gloria y asegura a sus sujetos, como legado de la gracia, una felicidad eterna e inconcebiblemente grande. En la obediencia sacrificial y la muerte de Jesús vemos el pecado plenamente castigado y al pecador plenamente salvado; la ley perfectamente honrada y el transgresor completamente justificado; la justicia enteramente satisfecha y la misericordia glorificada en su mayor medida; la muerte ejecutada según el tenor extremo de la maldición, vindicando la verdad y santidad de Dios, y, con todo, la vida, presente y eterna, dada a todos los que es propósito y gracia del Padre salvar. ¿No es Jesús, en verdad, la mayor gloria de la sabiduría divina?

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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