Pensamientos vespertinos

La vida de Jesús se manifiesta en la prueba del creyente

La vida de fe del creyente es la manifestación palpable de la vida del Señor Jesús. En la prueba, el sufrimiento y la muerte, Cristo se acerca y se revela como la vida, el consuelo y la esperanza del suyo.

¿Qué es la vida de fe que vive el creyente sino una manifestación de la vida del Señor Jesús? La vida más alta, más santa y más feliz que se vive abajo es la vida de fe. Pero la naturaleza nada aporta a esta vida: viene de una fuente más alta; es sobrenatural y se opone a la naturaleza; brota de la vida escondida con Cristo en Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, ya no yo, mas Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios. He aquí una manifestación gloriosa de la vida de Jesús. Si deseamos alguna evidencia de que Jesús ha resucitado, de que vive otra vez y de que es la vida del alma, aquí la tenemos. Ved la fe de un hijo de Dios zarandeada como trigo, sin que caiga ni un solo grano a tierra; probada como el oro, sin perderse una sola partícula; aunque en la llama, jamás consumida. ¿Y por qué? Porque Cristo vive en el alma. Querido creyente, tu fe puede ser tentada agudamente y probada severamente, pero nunca, nunca fallará del todo, porque Jesús vive en ti y vive en ti para siempre. ¡Oh, bendita prueba de fe, que manifiesta y te hace preciosa la vida de Jesús! Es la prueba preciosa de una fe preciosa, fe que cuanto más profundamente se prueba, más profundamente manifiesta la vida resucitada de su divino Autor y Consumador.

¿Y qué son todos los sostén del creyente en las temporadas de prueba, sufrimiento y duelo sino otras tantas manifestaciones de la vida del Señor Jesús? ¿Qué es nuestro camino a la gloria sino el camino de la tribulación, del sufrimiento y de la muerte? Nuestro Señor y Maestro, en expresión de su sabiduría y amor, nos previene: en el mundo tendréis tribulación. Y sus apóstoles hacen coro al mismo sentimiento al afirmar que es a través de mucha tribulación que debemos entrar en el reino. Mas la vida de nuestro Señor resucitado se manifiesta diariamente en nosotros. Eso es lo que mantiene al alma a flote entre las olas, fuerte en la fe, gozosa en la esperanza y elevada en el amor. Así Jesús es la vida de toda gracia, de toda promesa, de toda ordenanza, de toda bendición; sí, de todo lo que es verdaderamente costoso y precioso para un hijo de Dios, Jesús es la sustancia, la gloria, la dulzura, el fragancia, sí, la vida misma. ¡Cuán oscuro y solitario, desolado y doloroso sería nuestro peregrinaje presente sin Jesús! Si en el mundo tenemos tribulación, ¿en quién tenemos paz? En Jesús. Si en la criatura hallamos inconstancia y mudanza, ¿en quién encontramos al Amigo que ama en todo tiempo? En Jesús. Cuando la adversidad llega como ráfaga invernal y abate nuestros consuelos, cuando la nube está sobre nuestra morada, cuando la salud, la riqueza, la influencia y los amigos se han ido, ¿en quién hallamos el refugio contra el viento, el hermano fiel nacido para la adversidad? En Jesús. Y cuando la llama de la vida se apaga, el ojo se nubla, la mente divaga y el alma, rompiendo su último lazo, se eleva y parte, ¿quién en aquel momento solemne se acerca, invisible, y susurra palabras que solo el que parte escucha: No temas, yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí no morirá eternamente? Aún es Jesús.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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