Cómo soportar las aflicciones

La sabiduría de someternos a Dios en la aflicción

Este devocional invita al creyente a reconocer los castigos de Dios como expresión de sabiduría y amor paternal, humillándose ante él y esperando con paciencia el fruto bendito de la tribulación.

Pero Dios ha declarado solemnemente que al final será victorioso sobre los enemigos más feroces y obstinados. "Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla." Su poder es infinito, y su ira agudiza su poder y lo hace más terrible. Nuestra sabiduría consiste en prevenir actos de venganza mediante sumisiones humildes.

El deber del afligido es expresado excelentemente por Elíhu: "Ciertamente conviene decir a Dios: He soportado castigos; no ofenderé más. Enséñame lo que no sé; si he cometido iniquidad, no lo haré más." Job 34:31, 32.

Añádase además que, por otro motivo, se debe reverencia a los castigos de Dios: pues cuando el amor es el motivo que incita a alguien a darnos consejo, aunque vaya mezclado de reproches y su prudencia no sea grande, se le debe respeto por el afecto.

Ahora bien, Dios, que es únicamente sabio, castiga a los hombres por el deseo de hacerlos mejores y felices; su intención principal es refinarlos, no consumirlos mediante las aflicciones; de modo que una consideración seria de su mano es el deber más justo y necesario de la criatura. En resumen, todo castigo debe dejar en nosotros impresiones profundas y permanentes; el sentido de la desaprobación de Dios debe volver nuestros corazones dolidos y ablandados, quebrantados y contritos, para que su voluntad sea hecha por nosotros en la tierra como en el cielo.

2. Mantengamos siempre una humilde dependencia y una firme esperanza en Dios, para obtener un resultado bendito de todas nuestras tribulaciones; de aquí surge el sostén y la tranquilidad del alma. La paciencia cristiana todo lo sufre, así como la caridad, animada por una expectativa continua de bien de parte de él. La paciencia confirma todas las demás gracias, y es para toda la armadura de Dios lo que el temple es para las armas materiales, pues las impide que se rompan en el combate. Ahora bien, para mantener una esperanza constante en la aflicción, es necesario considerar el motivo de la exhortación, según lo admirablemente amplifica el apóstol.

(1.) La relación que Dios sostiene cuando aflige a los creyentes. Es un juez investido de la cualidad de padre. El pacto de gracia entre Dios y Jesucristo, nuestro verdadero David, contiene esta notable cláusula: "Si tus hijos abandonan mi ley y no andan en mis juicios, si quebrantan mis estatutos y no guardan mis mandamientos, entonces castigaré su rebelión con vara y su iniquidad con azotes." Salmo 89:30-32.

Fuente y atribución

Autor original: William Bates

Título original: How to Bear Afflictions — parte 5

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de William Bates, publicado originalmente en Grace Gems.

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