Porciones diarias

Los reprensiones amorosas de un Padre

No hay ira en el seno de Dios contra su pueblo, pero sí desagrado contra su pecado. Sus reprensiones y aflicciones humillan el orgullo, llevan al arrepentimiento y hacen más dulces la misericordia y la gracia.

"Furia no hay en mí", dice el Señor. No; no hay ira en el seno de Dios contra su pueblo. Están para siempre "aceptados en el Amado" y permanecen en él ante el trono sin mancha ni arruga. Pero hay desagrado contra sus pecados; y este desagrado su Padre amable y gracioso les hace sentir cuando les retira la luz de su rostro y envía a la conciencia reprensiones severas y castigos agudos. Pero esos mismos "juicios" les ayudan, pues conducen a profundas pesquisas del corazón; y como el mismo Espíritu que aplica la reprensión comunica con ella el arrepentimiento, se entristecen piadosamente, y esta tristeza según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse.

Si, pues, nuestras aflicciones, pérdidas, desamparos, problemas familiares y pruebas de la iglesia, y sobre todo las reprensiones y castigos de Dios en nuestra propia conciencia, han servido para humillar nuestros corazones soberbios, llevarnos a la confesión sincera y al dolor piadoso por nuestros pecados y desvíos; si nos han separado más eficazmente del mundo, de su compañía, sus caminos y su espíritu; si, en la buena mano de Dios, han avivado la oración y la súplica en nuestros corazones, nos han conducido a porciones de la palabra antes escondidas, nos han echado más sensible y continuamente al escabel de la misericordia, nos han dado más profunda comprensión del camino de salvación y han hecho más preciada la misericordia y más dulce la gracia, ¿han sido acaso esos ensayos y aflicciones estériles o intempestivos?

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 29

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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