Mañana y noche

Seguridad de no ser reunido con los impíos

David ora con temor no ser reunido con los impíos, pero el redimido por la sangre de Cristo tiene la seguridad de que el cielo le reclama y el infierno no puede retenerle.

El temor hizo que David orara así, pues algo le susurraba: «Acaso, al fin y al cabo, seas reunido con los impíos». Ese temor, aunque empañado por la incredulidad, brota, en lo principal, de una santa preocupación, que surge del recuerdo del pecado pasado. Aun el hombre perdonado se preguntará: «¿Y si al final mis pecados fueran recordados, y yo fuera dejado fuera del catálogo de los salvos?». Él recuerda su presente infecundidad: tan poca gracia, tan poco amor, tan poca santidad; y mirando hacia el futuro, considera su debilidad y las muchas tentaciones que le asedian, y teme que pueda caer y convertirse en presa del enemigo. Un sentido del pecado y del mal presente, y de sus corrupciones prevalecientes, le obligan a orar, con temor y temblor: «¡No recojas mi alma con los pecadores!»

Lector, si has elevado esta oración, y si tu carácter está debidamente descrito en el Salmo del cual se toma, no necesitas temer que serás reunido con los pecadores. ¿Tienes las dos virtudes que David tenía: el andar exterior con integridad, y el confiar interior en el Señor? ¿Descansas sobre el sacrificio de Cristo, y puedes rodear el altar de Dios con humilde esperanza? Si es así, ten por seguro, jamás serás reunido con los impíos, pues esa calamidad es imposible. La reunión en el juicio es de lo semejante a lo semejante. «Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero». Si, pues, eres semejante al pueblo de Dios, estarás con el pueblo de Dios. No puedes ser reunido con los impíos, pues has sido comprado a un precio demasiado alto. Redimido por la sangre de Cristo, eres suyo para siempre, y donde Él está, allí debe estar su pueblo. Eres amado en demasía para ser arrojado con los réprobos. ¿Perecerá alguien que es querido para Cristo? ¡Imposible! ¡El infierno no puede retenerte! ¡El cielo te reclama! ¡Confía en tu Garante y no temas!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 21 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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