Cuando el alma ha de atravesar la hora difícil de la tentación, necesita ayuda del santuario. Y nada sino la ayuda del santuario puede servirle de provecho. Toda otra ayuda deja al alma exactamente donde la encontró. Ahora bien, ¿por qué envía el Señor ayuda desde el santuario, sino porque el alma a quien se le envía tiene un interés salvador en el amor del Padre, en la sangre del Salvador y en las enseñanzas del Espíritu; un interés salvador en los tratos del pacto eterno del Dios trino y uno? Se le envía ayuda desde el santuario porque su nombre ha sido desde la eternidad inscrito en el libro de la vida del Cordero, grabado en las palmas de sus manos, llevado sobre su hombro y ceñido sobre su corazón.
Él estaba en el santuario cuando su Cabeza del pacto se levantó a su favor, y en el libro del Señor todos sus miembros estaban escritos cuando aún no había ninguno de ellos. Estaba entonces virtualmente en el santuario antes de todo tiempo, y estará personalmente en el santuario después de todo tiempo. Pero debe ser «hecho idóneo para participar de la herencia de los santos en luz». Como está predestinado a habitar ese santuario, debe tener una naturaleza apta para sus santos deleites. Y es recibir ayuda del santuario lo que le hace idóneo para habitarlo. Las comunicaciones de vida y gracia que de él proceden le hacen una nueva criatura y producen espiritualidad y mentalidad celestial. El aliento del cielo en su alma eleva sus afectos, le despega de la tierra y le hace peregrino y extranjero aquí abajo, «esperando la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.