Con cuánta belleza nuestro amado Señor une dos deberes cristianos igualmente sublimes: velad y orad. La vigilancia reconoce que ignoramos el momento; la oración expresa el anhelo sincero de ser hallados en actitud apropiada para aquel día. Por eso nos dice: estad también vosotros preparados, porque a la hora que no penséis vendrá el Hijo del Hombre.
Si nuestros afectos estuvieran fijos supremamente en Jesús, si Él fuera para nosotros el principal entre diez mil, el regreso del Señor sería objeto de expectativa deleitosa. Nuestra oración se eleva con más frecuencia: Ven, Señor Jesús, ven pronto. Mas la pregunta permanece: ¿estás preparado para su venida? No des por sentado nada en asunto tan solemne. Cristo debe ser todo en ti, el fundamento entero de tu salvación; las meras formas, sin arrepentimiento ni fe, son madera, heno y hojarasca que el fuego consumirá.
Creyente en Jesús, el día de tu redención se acerca. El Juez está a la puerta. Los tiempos son perentorios y las señales se espesan a nuestro alrededor. No durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios, sabiendo que nuestra salvación está más cerca que cuando creímos. Oh, entrelazar el pensamiento firme de la venida del Redentor con cada deber presente, ¡cómo santificaría, alegraría y ennoblecería nuestra vida consagrando aun la más humilde obra de fe y el más débil trabajo de amor.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - August 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.